Antes de la primera botella
Arrancamos EL POAIG para que no arrancaran los árboles. Esa es la manera más corta de contar por qué empezamos. Veíamos cómo se vendían olivos del Maestrat para llevárselos lejos y nos preguntábamos qué podía hacer que seguir cultivándolos tuviera más valor que venderlos.
Nosotros queríamos trabajar con lo que esos árboles seguían dando: aceitunas. Hacer un buen aceite significaba también contar de dónde venía, quién cuidaba los olivos y por qué merecía la pena que permanecieran allí. Así empezamos Joaquim y Manuel. La defensa del paisaje y el proyecto del aceite nacieron de la misma preocupación.
El nombre venía de cerca: EL POAIG era la finca de los abuelos de Joaquim. Después llegarían la botella, el diseño y las primeras presentaciones. Antes estaba el lugar.
València, septiembre de 2008
Presentamos la botella junto al estudio de CuldeSac, durante Habitat Valencia Forward. Hubo una mesa y bocados preparados con EL MIL DEL POAIG por Bueno Para Comer, la tienda vinculada al restaurante Riff. La crónica de aquellos días habla de unas cincuenta personas.
Al volver sobre aquel comienzo aparece algo que sigue acompañándonos: el aceite se entiende mejor cuando se prueba. Puedes hablar de una variedad, de un árbol o del trabajo en la almazara, pero alrededor de una mesa la conversación cambia. Quien está delante tiene su propio gusto y sus propias preguntas.
En diciembre, Dezeen publicó la oliera diseñada por CuldeSac y contó el origen del proyecto. EL MIL apareció también en The Luxury Index 2008 de TIME. Guardamos esos recortes. Son parte del recorrido que hizo un aceite nacido en el Maestrat hasta llegar a personas que todavía no conocían este paisaje.
Marzo de 2011
Con EL VERD abrimos otra posibilidad de acercarse a nuestros aceites. El Mundo recogió su presentación y el envase de cerámica y cartón. Como ocurría con EL MIL, parte de la atención se dirigía al precio y al recipiente.
Nos interesa volver a esas páginas también por lo que dejan fuera. Detrás de cada presentación seguía estando el trabajo con los agricultores y con los árboles. La botella podía viajar; los olivos tenían que quedarse.
Hoy, al abrir este cuaderno
En 2021, una conversación de Joaquim con Benjamin Kemper, publicada por Foods & Wines from Spain, volvió a aquella decisión inicial y al trabajo con los agricultores. Habían pasado años desde la primera botella y seguíamos explicando por qué habíamos empezado.
Ahora queremos contártelo aquí y poder seguir la conversación cuando vengas. Caminando podemos detenernos ante un árbol. En una cata podemos probar lo que estamos hablando. En la mesa hay tiempo para conocer qué te ha traído al Maestrat.
Este cuaderno empieza con nuestra historia. Las siguientes páginas pueden recoger esos encuentros: lo que nos preguntaste, una conversación que quedó abierta o algo que viste y nosotros habíamos dejado de mirar.
Joaquim y Manuel
